28.10.19

VIDA SALUDABLE » LAS VACUNAS QUE NECESITAS Y EL RIESGO DE NO VACUNARTE

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LUNES 28 OCTUBRE 2019

¿Son las vacunas buenas o malas?

Cuántas veces no has escuchado a tus padres decir: “Más vale prevenir que lamentar”, y tienen mucha razón. Las vacunas son el mejor ejemplo de esto. Quizá haya muchas enfermedades que desconoces como la difteria, la viruela negra, la fiebre amarilla o la polio. En los siglos 19 y 20 mataron a cientos de miles de personas en todo el mundo, especialmente a niños. Gracias a las vacunas, las hemos olvidado. Por eso, no hay que olvidar la importancia de las vacunas. En este artículo te explico en qué consisten y cuáles necesitas tú y tu familia. Y en nuestro nuevo video te hablo de los riesgos que corres si no te vacunas.

La verdad es que todos deberíamos estar más preocupados por evitar tratar las consecuencias de la enfermedad antes de que esta aparezca.  La prevención no es sólo más barato sino que es menor doloroso, y puede prevenir complicaciones que pueden ser graves.

Origen de las vacunas
La palabra vacuna tiene su origen en una adaptación del latín, vaccinia, del latín vacca, que quiere decir vaca. Una historia interesante, ya que esta palabra fue creada por Edward Jenner en 1796 a raíz de la observación de que las mujeres que ordeñaban vacas adquirían cierta inmunidad contra la viruela bovina que les proporcionaba protección contra la viruela humana.

Las campañas de vacunación han erradicado (eliminado) un buen número de enfermedades que en otros tiempos provocaron históricas y devastadoras epidemias a nivel internacional (pandemias) que ocasionaron la muerte de millones de personas, como la viruela. Otra enfermedad ya también erradicada es la poliomielitis que ocasionó que muchas personas desarrollaran diferentes grados de incapacidad física (parálisis).

Algunas otras enfermedades han resurgido como la tuberculosis que puede afectar a las personas que tienen su sistema de defensas debilitado como son los pacientes con SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

¿Cómo actúan las vacunas?

Al aplicar una vacuna lo que se hace es exponer a una persona al agente que provoca la enfermedad, pero este agente no tiene la agresividad que tenía originalmente ya que si así fuera, al ponerlo en contacto con la persona, provocaríamos la enfermedad.

Las vacunas utilizan un agente que se debilita mediante diferentes procesos, la idea es exponer al individuo a un agente “atenuado” o muerto (inactivado) para que el sistema inmunológico (de defensa) de su cuerpo produzca, a través de los glóbulos blancos de la sangre, sustancias que se conocen como anticuerpos contra el agente, de tal forma que si en un futuro la persona estuviese expuesta al agente original, los anticuerpos que su cuerpo produjo (defensas) reaccionarían inmediatamente evitando que se desarrolle la enfermedad o bien, que ésta no sea tan fuerte y que la persona se cure más rápido.

Las vacunas dejan “una memoria inmunológica”. Con algunas vacunas, es necesario reforzar la protección, aplicando la vacuna periódicamente. Existen muchos mitos acerca de las enfermedades, no te dejes llevar por ellos. Si tienes dudas, consulta a tu médico o pregunta en el Departamento de Salud.

¿Quiénes deben vacunarse y contra qué deben vacunarse?

Los grupos de edad más susceptibles a las enfermedades infecciosas son los extremos de la vida, los recién nacidos y los niños y también los adultos mayores. Sin embargo, existen enfermedades que se pueden presentar en otras etapas de la vida como en el periodo de la vida sexual activa, un ejemplo es la infección que provoca el virus del papiloma humano (VPH) que, en las mujeres, puede provocar el cáncer cervical o del cuello del útero.

La primera vacuna que recibimos de forma natural es el calostro materno al iniciar la lactancia de los recién nacidos. El calostro contiene una gran cantidad de anticuerpos que protegen contra un gran número de enfermedades, de ahí la importancia de la lactancia materna.

El esquema de vacunación de los primeros años de vida a la adolescencia incluye (no necesariamente en este orden):

Vacuna contra la hepatitis B, vacuna pentavalente (difteria, tosferina, tétanos, poliomielitis, influenza tipo B), refuerzo DPT (difteria, tosferina y tétanos), vacuna contra rotavirus, vacuna contra neumococo, vacuna contra influenza, triple viral RSP (sarampión, rubeola, parotiditis), poliomielitis, sarampión y rubeola y recientemente vacuna contra virus del papiloma humano que se recomienda administrar a partir de los 11 año de edad. Otras vacunas recomendadas son contra la varicela y contra la hepatitis A. Y en los adolescentes, también a los 11 años, la vacuna contra la meningitis.

Para los adultos y los adultos mayores se recomiendan aplicar regularmente las vacunas contra neumococo, contra la influenza, la DPT (difteria, tosferina y tétanos), contra el herpes zóster o culebrilla. Y algunas no se recomiendan rutinariamente, pero si en casos especiales y debes consultar a tu médico, como: la de meningitis, la de VPH, hepatitis A y B o triple viral RSP (sarampión, rubeola, parotiditis) cuando no se recibieron o no se recibieron completas.

Varias de ellas requieren más de una aplicación.

Es importante mencionar que algunas profesiones como las de los médicos o enfermeras requieren por el riesgo de exposición vacunas y refuerzos específicos como las vacunas contra la hepatitis B, tétanos, influenza, etc.

Otra condición que también requiere de la administración de vacunas es el hecho de viajar a otro país donde existen enfermedades características de esta región (endémicas) como fiebre amarilla, dengue, cólera, encefalitis, fiebre tifoidea, rabia, etc. Así es que si vas a viajar recuerda que en algunos casos es requisito presentar tu tarjeta de vacunación para poder ingresar al país que vas a visitar.

¿Cuál es el riesgo de no vacunarse?
El riesgo más importante de que no te vacunes es el de que adquieras la enfermedad.

Aunque muchas de las enfermedades antes mencionadas suelen tener un curso benigno en las personas vacunadas, en personas que no cuentan con esta protección y sufren la enfermedad, las consecuencias pueden ser tan graves como alguna incapacidad o hasta la muerte.

Un niño perfectamente saludable menor de 12 meses que no está listo para recibir algunas vacunas por su edad, podría contraer algunas de las enfermedades prevenibles transmitidas por los niños que no se han vacunado. Algunos de los niños que contraen, por ejemplo: sarampión o varicela (viruela loca) podrían desarrollar, entre otras complicaciones, neumonía o encefalitis (que es una inflamación del cerebro) que puede llegar a causar la muerte. Esto le puede suceder a tu hijo.

También podría suceder que un niño sea alérgico al huevo.  Las vacunas se preparan con una proteína que es similar al huevo, eso hace que ese niño alérgico no pueda recibir las vacunas. O si un niño está en tratamiento para cáncer y su sistema inmunológico (de defensa) está comprometido no pudiera recibir vacunas en ese momento. Si tú no vacunas a tu hijo y tu hijo se enferma, expones a los que no se pueden vacunar por su edad, por sus alergias o por el tratamiento al cáncer.  Una situación así no es justa le podría suceder al hijo de alguien si tu no vacunas a tu hijo.

Un ejemplo de lo que te puede suceder a ti es con la influenza a la que se le llama gripe o flu. Esta infección de las vías respiratorias que es diferente a un resfriado común, puede evolucionar a una infección pulmonar severa. Una infección pulmonar a este nivel podría requerir de una hospitalización. Otra situación que puede presentarse es la necesidad de mantenimiento con un respirador artificial. Con ayuda artificial una condición como esta podría evolucionar a una condición muy grave y hasta provocar la muerte. Y se puede prevenir con una vacuna.

La infección pulmonar por neumococo puede causar una neumonía (pulmonía) y tener una evolución muy parecida a los casos graves de la influenza. Esto ocurre más frecuentemente en los adultos mayores de 65 años. Por eso esta vacuna se recomienda en las personas a partir de los 65 años. E inclusive a partir de los 50 años en los que padecen de enfermedades crónicas.

Es por esta razón que no está de más que te repita lo que mencioné al inicio de este artículo: “Más vale prevenir que lamentar”. Protege tu salud y la salud de tu familia. Si tienes duda acerca de las vacunas que necesitan, tu médico o el Departamento de Salud de tu área te puede asesorar.

Aquí tienes varias referencias adicionales por edad:




Recuerda que algunas vacunas son gratuitas, y que otras están cubiertas por tu seguro de salud. No permitas que el dinero sea un obstáculo para proteger a tu familia. Si tienes dudas, acude a tu médico o a una clínica en tu área.