22.9.17

LOS DESASTRES Y LAS CRISIS SIEMPRE REVELAN LA ESENCIA DE CADA UNO

NOTICIAS TEZIUTLÁN "LA PURA VERDAD"   
INFORMA
NOTICIARIO DE ANÁLISIS Y COMPRENSIÓN noticiasdeteziutlan@hotmail.com
VIERNES 22 SEPTIEMBRE 2017


“… dolor, miedo, sensibilidad, amor a la vida, apoyo y fe”

Sin duda la vida cambia para siempre después de haber vivido un desastre natural. No hay nada más impactante que la magnitud, y el poder que tiene la naturaleza. En cuestión de minutos un edificio se puede caer, una ciudad se puede hundir y una persona que sobrevive, queda marcada para siempre.

Es por esto que se dice que después de haber pasado por momentos de adversidad o algún desastre, la persona que sobrevive, tiene la elección donde puede optar por vivir, crecer y fortalecer sus valores, ayudar a otros y agradecer el milagro de estar vivo. O bien, puede escoger hundirse, deprimirse y dejarse caer, pensando en todo lo malo y terrible que vio, sintió y pudo haber pasado.

Desafortunadamente, hundirse… no es opción. Si uno está vivo, no solo tiene que luchar por recuperar la vida que le han vuelto a regalar, también debería de sentir una enorme gratitud por haber sobrevivido esa enorme tragedia. Después de todo, uno no sabe porque suceden las cosas, estas nunca tienen explicación lógica. Un temblor, huracán, terremoto o cualquier desastre natural que sucede, nos recuerda lo pequeños y frágiles que en realidad somos. Por más de que uno quisiera controlar todo lo que sucede en el mundo, esto es un imposible, la vida nos enseña que somos simplemente humanos, en realidad las personas somos frágiles y vulnerables.

Los desastres naturales no hacen excepciones. Arrasan con todo y con todos los que se encuentra en su camino. No importa que tan precavido uno pueda ser, cuando llega un temblor, terremoto, huracán o un tsunami etc.… el sentimiento de miedo y de impotencia es el mismo. Y la perdida, es la misma para todos. El vacío, el despojo y el sentimiento de dolor, es igual, para uno que pierde una mansión como para el que pierde un pequeño jacal. Después de todo para ambos ese era su hogar y sus pertenecías.

Las lecciones que se aprenden de las crisis y en las tragedias, si bien no se disfrutan, jamás se olvidan

Las circunstancias difíciles son los momentos que ponen a prueba a cualquier persona. Son estos, los sucesos que se transforman en los mejores maestros los que fomentan el crecimiento, la renovación y la superación como ser humanos. Después de todo el pánico y el dolor confrontan hasta a la persona más valiente.

Como poder salir adelante y superar una crisis emocional después de haber pasado por un desastre natural. Lo primero que se tiene que tener y trabajar es en sentir una profunda gratitud, a la vida, al destino y a la fuerza divina sea la que sea que haya servido de protección y guía.

La vida toma un nuevo sentido, más profundo, más sagrado. Uno aprende a tener mas calma, mas perspectiva. Aprende a ver la vida con mas claridad, reconoce todo lo bueno, lo positivo y se honrado por la gente que lo ayudo.

LA RECETA

Superando un desastre natural

1 taza de aceptación – reconocer la situación, no pelear el dolor
½ Litro de fortaleza – valor para vivir
1 sobre de fe – esperanza, gratitud, confianza
1 pizca de perspectiva y paciencia – Ver más allá que el desastre, dar tiempo para normalizase
1 puño de creatividad – encontrar maneras para ayudar y retomar la vida con lo que se tiene
RECOMENDACIÓN DEL CHEF
Agradece la oportunidad de seguir viva. Enfoca tu atención en las posibles soluciones, no te atores en pasado ni sufras continuamente por lo que pasaste. Ayuda, comparte y recuerda que estar vivo es tu obligación.

LECCIONES QUE DEJAN LOS DESASTRES NATURALES

Es importante reconocer la magnitud y respetar la fuerza de la naturaleza. Somos humanos, frágiles, vulnerables y sensibles. Cuando se trata de la naturaleza no hay poder humano que pueda luchar contra de esta.

Los momentos de crisis obligan a cambiar. Después de una tragedia, todo cambia, por lo que es necesario tener la capacidad para poderse adaptar. Los cambios son inevitables y muchas veces necesarios. Aceptar la realidad diluye la impotencia que produce el dolor.

Detrás de la tormenta, siempre llega la calma y la persona se convierte en un mejor ser. Las situaciones difíciles y las pruebas de la vida crean una mayor sensibilidad, creando confianza y otorgan una perspectiva más amplia que enriquece la vida ordinaria. La persona se convierte en un ser más tolerante, más sabio y más fuerte.

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